... ¿y tú, bailas?
Dedicado a aquellos jóvenes de 16 a 18 años que se cuestionan la vida de otra manera, a quienes están pensando que su vida no es mágica...y ... para ti, si te atreves!!!
domingo, 13 de octubre de 2013
lunes, 7 de octubre de 2013
Cumplimos nuestro primer año!!!
y lo celebramos con ¿¿¿matemáticas??? alegría!!!
Desde Proyecto Kanoa os deseamos que tengáis buen día, con alegría!!!
martes, 16 de julio de 2013
AHUMOR
![]() |
| http://www.ahumor.es/ |
“Ahumor” es un libro de poder...de poder cambiar tu vida.
De aplicación fácil, cómoda, divertida y para toda la familia!!!
Enhorabuena y gracias a su autor Alonso Pulido y a todos los que
lo leáis, con conciencia ;)
martes, 9 de julio de 2013
Afilar el hacha y las vacaciones
Este cuento se llama El leñador tenaz y está incluido en el libro Cuentos para pensar de Jorge Bucay.
Había una vez un leñador que se presentó a trabajar en una maderera. El sueldo era bueno y las condiciones de trabajo mejores aún, así que el leñador se propuso hacer un buen papel.
El primer día se presentó al capataz, que le dio un hacha y le asignó una zona del bosque.
El hombre, entusiasmado, salió al bosque a talar.
En un solo día cortó dieciocho árboles.
-Te felicito -le dijo el capataz-. Sigue así.
Animado por las palabras del capataz, el leñador se decidió a mejorar su propio trabajo al día siguiente. Así que esa noche se acostó bien temprano.
A la mañana siguiente, se levantó antes que nadie y se fue al bosque.
A pesar de todo su empeño, no consiguió cortar más de quince árboles.
«Debo estar cansado», pensó. Y decidió acostarse con la puesta de sol.
Al amanecer, se levantó decidido a batir su marca de dieciocho árboles. Sin embargo, ese día no llegó ni a la mitad.
Al día siguiente fueron siete, luego cinco, y el último día estuvo toda la tarde tratando de talar su segundo árbol.
Inquieto por lo que diría el capataz, el leñador fue a contarle lo que le estaba pasando y a jurarle y perjurarle que se estaba esforzando hasta los límites del desfallecimiento.
El capataz le preguntó: «¿Cuándo afilaste tu hacha por última vez?».
-¿Afilar? No he tenido tiempo para afilar: he estado demasiado ocupado talando árboles.
Es curioso ver cómo cuando llegan las vacaciones, estas se convierten en la mayoría de los casos en un "problema" para los padres porque no saben qué hacer con sus chavales, y como miles de ellos malgastan este precioso tiempo en dormir, ver la tele u otros quehaceres que no les aportan ni enriquecen.
Había una vez un leñador que se presentó a trabajar en una maderera. El sueldo era bueno y las condiciones de trabajo mejores aún, así que el leñador se propuso hacer un buen papel.
El primer día se presentó al capataz, que le dio un hacha y le asignó una zona del bosque.
El hombre, entusiasmado, salió al bosque a talar.
En un solo día cortó dieciocho árboles.
-Te felicito -le dijo el capataz-. Sigue así.
Animado por las palabras del capataz, el leñador se decidió a mejorar su propio trabajo al día siguiente. Así que esa noche se acostó bien temprano.
A la mañana siguiente, se levantó antes que nadie y se fue al bosque.
A pesar de todo su empeño, no consiguió cortar más de quince árboles.
«Debo estar cansado», pensó. Y decidió acostarse con la puesta de sol.
Al amanecer, se levantó decidido a batir su marca de dieciocho árboles. Sin embargo, ese día no llegó ni a la mitad.
Al día siguiente fueron siete, luego cinco, y el último día estuvo toda la tarde tratando de talar su segundo árbol.
Inquieto por lo que diría el capataz, el leñador fue a contarle lo que le estaba pasando y a jurarle y perjurarle que se estaba esforzando hasta los límites del desfallecimiento.
El capataz le preguntó: «¿Cuándo afilaste tu hacha por última vez?».
-¿Afilar? No he tenido tiempo para afilar: he estado demasiado ocupado talando árboles.
Es curioso ver cómo cuando llegan las vacaciones, estas se convierten en la mayoría de los casos en un "problema" para los padres porque no saben qué hacer con sus chavales, y como miles de ellos malgastan este precioso tiempo en dormir, ver la tele u otros quehaceres que no les aportan ni enriquecen.
“Afilar
el hacha”, como se narra en este cuento, desde mi punto de vista, no lo entiendo
como tener que estar estudiando todo el verano y seguir con horarios estrictos
que lo único que hacen es tener tranquilos a los padres moralmente y
esclavizados a los hijos.
Hay
muchas formas alternativas de aprovechar el tiempo, pero este aspecto es
algo que hay que plantearse y organizarlo para tal propósito.
Las
vacaciones son un tiempo precioso para afilar el hacha de tal modo que cuando estas
finalicen uno pueda seguir "cortando leña".
viernes, 21 de junio de 2013
miércoles, 5 de junio de 2013
domingo, 19 de mayo de 2013
lunes, 13 de mayo de 2013
¿Tienes problemas o desafíos?
Si sustituyes la palabra problema por desafío, Vas a ver como, de una manera
asombrosa, todo cambia. Serás tú el dueño de la situación ¿Probamos?
domingo, 3 de marzo de 2013
“No estamos en el mundo para realizar los sueños de nuestros padres, sino los propios”
Alejandro Jodorowsky
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viernes, 1 de marzo de 2013
...Así llegamos a una sociedad que trabaja sólo por dinero y las mejores energías del mundo se pierden porque no existe el concepto de vocación; hay que ayudar a descubrir a cada niño qué tesoro trae al mundo.
Claudio Naranjo
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