martes, 16 de julio de 2013

AHUMOR

http://www.ahumor.es/
“Ahumor” es un libro de poder...de poder cambiar tu vida.
De aplicación fácil, cómoda, divertida y para toda la familia!!!

Enhorabuena y gracias a su autor Alonso Pulido y a todos los que lo leáis, con conciencia ;)

martes, 9 de julio de 2013

Afilar el hacha y las vacaciones

Este cuento se llama El leñador tenaz y está incluido en el libro Cuentos para pensar de Jorge Bucay

Había una vez un leñador que se presentó a trabajar en una maderera. El sueldo era bueno y las condiciones de trabajo mejores aún, así que el leñador se propuso hacer un buen papel.
El primer día se presentó al capataz, que le dio un hacha y le asignó una zona del bosque.
El hombre, entusiasmado, salió al bosque a talar.
En un solo día cortó dieciocho árboles.
-Te felicito -le dijo el capataz-. Sigue así.
Animado por las palabras del capataz, el leñador se decidió a mejorar su propio trabajo al día siguiente. Así que esa noche se acostó bien temprano.
A la mañana siguiente, se levantó antes que nadie y se fue al bosque.
A pesar de todo su empeño, no consiguió cortar más de quince árboles.
«Debo estar cansado», pensó. Y decidió acostarse con la puesta de sol.
Al amanecer, se levantó decidido a batir su marca de dieciocho árboles. Sin embargo, ese día no llegó ni a la mitad.
Al día siguiente fueron siete, luego cinco, y el último día estuvo toda la tarde tratando de talar su segundo árbol.
Inquieto por lo que diría el capataz, el leñador fue a contarle lo que le estaba pasando y a jurarle y perjurarle que se estaba esforzando hasta los límites del desfallecimiento.
El capataz le preguntó: «¿Cuándo afilaste tu hacha por última vez?».
-¿Afilar? No he tenido tiempo para afilar: he estado demasiado ocupado talando árboles.

Es curioso ver cómo cuando llegan las vacaciones, estas se convierten en la mayoría de los casos en un "problema" para los padres  porque no saben qué hacer con sus chavales, y como miles de ellos malgastan  este precioso tiempo en dormir, ver la tele u otros quehaceres que no les aportan ni enriquecen.

“Afilar el hacha”, como se narra en este cuento,  desde mi punto de vista, no lo entiendo como tener que estar estudiando todo el verano y seguir con horarios estrictos que lo único que hacen es tener tranquilos a los padres moralmente y esclavizados a los hijos.

Hay muchas formas alternativas de  aprovechar el tiempo, pero este aspecto es algo que hay que plantearse y organizarlo para tal propósito.

Las vacaciones son un tiempo precioso para afilar el hacha de tal modo que cuando estas finalicen uno pueda seguir "cortando leña".